Imagen liberada de Google

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Una de las acciones estratégicas que siempre recomiendo al iniciar una ardua campaña electoral es establecer en el plan nuestra aparición y presencia total por todos los frentes, después de la mitad del tiempo determinado para la realización de la elección. Esto porque está comprobado, por lo menos en el Perú, que mientras más rápido aparezcas, eres más vulnerable y expuesto a que te destruyan la campaña, llegando debilitado al final, momento preciso que es donde justamente debes tener toda tu fuerza para correr y aplastar.

Sin embargo eso no te hace eludir de todas maneras una posible contra campaña que aparezca de la nada, puesto que una campaña electoral siempre será inédita en todo sentido, haber ganado una, no te asegura que ganarás la siguiente con las mismas herramientas, cálculos, planes o estrategias. Cada campaña electoral es un mundo aparte y totalmente diferente. Es importante precisar esta reflexión para no caer en triunfalismos previos que obnubilan nuestro planeamiento.

Es seguro que mucho de lo que escriba ahora nunca se dice, por lo menos los asesores en comunicación política lo evitamos hasta que se tenga que decir. Cuando la contra campaña se asome y suceda, es importante evaluar si es que respondes o continuas tu plan sin alterarlo. Para ello en la evaluación debes establecer y analizar los daños directos y colaterales a la campaña, a tu candidato y al partido. Preguntarnos ¿Qué tan importante es responder? ¿A quién debes responder, cómo responder, quién debe hacerlo del equipo y en que plataforma sería la adecuada para hacerlo? Lo ideal es no exponer a tu candidato.

En caso la cosa sea gruesa, es importante determinar un equipo de crisis, sí, tal como sucede en las empresas privadas, el comunicador debe liderar un comité de crisis que contribuya a responder con firmeza el ataque a través de una comunicación oportuna que demuestre firmeza y a la vez mucha responsabilidad para los electores. De esta manera se logrará apaciguar, y sobre todo revolver el sentido negativo hacia nuestro interés, aprovechando la crisis al máximo para nuestro cauce y el fortalecimiento del contraataque.

Si la situación lo amerita se tendría que reevaluar el plan, esto no debería alterar el plan inicial de campaña, lo ideal sería continuarlo y agregarle  acciones para sopesar y enfrentar la contra campaña o guerra sucia. En ese sentido es importante buscar nuevos actores y aliados que coadyuven a responder con sostén, con fortaleza, con convicción y sobre todo con impacto en el público objetivo al que aspiras llegar. La verdad será fundamental para todo mensaje, aun con el costo que sea posible.

Para el contrataque digital debes tener ya tu ejercito listo, el mismo que te ayuda a viralizar y extender tu mensaje (casi siempre tu militancia comprometida), debería participar con mayor actividad en los foros y espacios donde se presume tu ataque para defender nuestra posición. Los mensajes clave deben ser evaluados y conciliados por el equipo previamente, para que haya armonía, coherencia, similitud e impacto en lo que deseas explicar. Utiliza siempre los mismos espacios y medios de comunicación que utilizaron para golpearte.

Este contraataque es como una guerra, y toda guerra tiene bajas, es por ello que en la reflexión y el repensamiento de las acciones estratégicas se debe tomar determinaciones precisas aunque se tenga que considerar, en el peor de los casos, retirar del camino a personajes clave del equipo de campaña, cualquier elemento que contamine o altere la tranquilidad y el equilibrio de nuestro candidato debe ser invitado a desaparecer de todo escenario público.

Tener control y administración de todas las redes sociales, conocer al milímetro a tus adversarios (principalmente lo que serían capaces de hacer), tener dentro del escritorio guardado un plan de crisis diseñado, hacer constante monitoreo de prensa, fidelizar a los medios de comunicación y sobre todo no exponer tanto a tu candidato desde el inicio de campaña, serán elementos fundamentales de prevención ante alguna contra campaña que hayan planeado hacerte y que contribuirá a que no tengas sobresaltos en los objetivos diseñados para ganar las elecciones.

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