LA ESTRATEGIA DE LA IDENTIDAD DE MARCA

Las marcas hoy en día construyen su identidad en torno a los valores y la personalidad de sus clientes y usuarios. De esta manera aseguran enrolarse a un vínculo emocional activo que se encuentra en las acciones y vivencias humanas diarias, en los gratos momentos y recuerdos de experiencias inolvidables, en nuestro comportamiento en la sociedad y en las conductas y pensamientos que solemos conducir en nuestros actos.

Así, la marca ya no solo es un pasivo utilizado en algunos momentos de tu vida o cuando lo necesites, sino principalmente pasa a ser una vivencia común que se apega a tu sentir y afinidad, haciéndola sin querer, parte de tu vida misma.

Para llegar a ese momento, es decir lograr que la marca influya en una conducta o en un cambio importante en tu  vida, necesita un desarrollo exclusivo de información y conocimientos de su público, a través de una aguda y pulcra segmentación de sus clientes, donde pueda validar sus comportamientos y adherirlos a su componente de identidad.

Cuando logras que tu cliente cambie de comportamiento, se deje influenciar en lo que propones y comparta tus valores con sus contactos a través de sus redes sociales, entonces podrás comprender que estás en el camino correcto sobre la conducción de tu marca.

Esta situación no llega de la noche a la mañana, inclusive para algunas marcas esto puede tardar muchos años, sin embargo, y es comprobado, dependiendo las oportunidades creativas y aprovechamiento de coyunturas y circunstancias, un corto pero comprensible tiempo de trabajo es suficiente para ver algunos buenos resultados.

La identidad de marca se construye en base muchos factores que guardan la misma importancia cada uno, de tal manera que su total composición los conecte de manera positiva. Esta conexión se desarrolla a través de un buen logo, que sea congruente con lo que dices ser y hacer. Una esmerada tipografía que nos haga sentir en armonía con sus demás conectividades, manteniendo firmeza única para diferenciarse. Creativos colores que fortalezcan y expresen su personalidad, un nombre potente que se humanice y asimile sus experiencias, un correcto lema y slogan que les represente y una activa participación en actividades coherentes a tu marca.

Una vez establecido ello, debes disgregar mensajes unidos a estos factores, con los que le recuerden a tus clientes lo que están viviendo, manteniendo vivo el fuego de tu marca a través de mensajes clave que lleguen a través de tus plataformas y canales de comunicación, pausada y estratégicamente en el momento oportuno.

Estos mensajes deben recurrir a los logros de tu marca, conductas allegadas a sus valores, acciones que realizas para la sociedad, buenas prácticas internas, ofertas, atención personalizada, diversas ideas que te diferencien de los demás,  hasta que se cree una única percepción sobre ella, para fortalecer su lealtad.

El círculo se cierra midiendo todas tus acciones a través de herramientas de medición, para de esta manera no descuidar tu estrategia y reorientarla si es necesario. En ese sentido, tu relacionamiento con tu cliente debe ser transparente, cordial y constante

Una vez que obtienes el valor de tu marca, debes mantener la satisfacción del cliente siempre, ofreciéndole cosas novedosas sin dejar de ser tal cual te conoció, esto asegurará su compromiso para seguirte y ser un natural y genuino embajador de tu marca.

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